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Kirei Kotomine (言 峰 绮 礼, Kotomine Kirei?) es el antagonista principal de Fate/Zero y Fate/stay night. Él actúa como el master de Assassin durante la Cuarta Guerra del Santo Grial, pero tras su derrota forma un contrato con Gilgamesh. Su contrato continúa en la Quinta Guerra del Santo Grial, durante la cual se encarga de herir fatalmente a Bazett Fraga McRemitz para tomar el control de su servant, Lancer. Mientras que él es un master ordinario durante la Cuarta Guerra, Kirei actúa como un mediador supuestamente imparcial durante la Quinta Guerra.

PerfilEditar

HistoriaEditar

Kirei nació el 28 de diciembre de 1967 como el hijo de Risei Kotomine, quien recibió a Kirei en una peregrinación. Kirei es una palabra de oración, por lo que Risei lo nombró así para que fuera puro y hermoso. Este creció de acuerdo con las expectativas de Risei, demostrando moralidad y buen sentido desde una edad temprana, llegando a ser lo suficientemente perspicaz como para ser precoz a los demás. Él ha estado activamente involucrado con la Iglesia desde su juventud, acompañando a su padre a tierras santas. Trabajó diligentemente como Ejecutor en entrenamiento desde una edad temprana, convirtiéndose en uno a los diez años.

Si bien Kirei entendía que estaba cumpliendo las expectativas de su padre, este no lo amaba. Dicha indiferencia no era debido a tener que cumplir sus expectativas, llegando a crecer completamente sano y sin ninguna dificultad. El problema era intrínseco, pues Kirei no entendía la noción de "belleza" de su padre; y finalmente se dio cuenta de la inconsistencia una mañana, en la cual se preguntó por qué le había tomado tanto tiempo. Kirei simplemente despertó, levantó la cabeza, y supo en ese momento que, aunque su padre deseara que fuera hermoso, él siempre se había cuestionado por qué su percepción de lo que era hermoso difería de la de su padre.

Comprendiendo que no estaba de acuerdo con el mundo, Kirei trabajó duro para corregir este error tratando de ser puro y hermoso. A lo largo de su adolescencia, Kirei hizo todo lo que pudo para superar su defecto tras haber aceptado su existencia. Él sufrió de agonía, aunque nunca supo si realmente lo era, tratando de perseguir algo que le faltaba desde el principio. Creyendo que él, como pecador por naturaleza, debería castigarse a sí mismo siguiendo la moral en la que creía para mantener el equilibrio en el mundo; este probó métodos como afeitarse la piel, arrancarse carne y dislocarse huesos.

En lugar de rendirse ante su condición complaciéndose en retorcido placer, Kirei intentó ver dentro de su propio cuerpo lo que no podía encontrar en su mente, intentando usar el dolor mental, el cual es más significativo que el dolor físico para los misioneros; y absteniéndose de comer durante sus actos piadosos. Después de diez años de tales cosas, todos sus purgatorios y sufrimientos fueron inútiles para cambiarlo. Incapaz de alcanzar una epifanía, Kirei llegó a la conclusión de que no era capaz de sentir la felicidad normal.

Kirei recurrió a la religión con fervor para convertirse en una persona normal, creyendo que Dios eventualmente le traería la salvación. El camino que se convirtió en su credo fue convertirse en sacerdote y predicar como su padre. Se dice que Dios perdona todo, por lo que también debería poder salvar a alguien "que no había nacido con eso". El resultado para él fue trágico, ya que permaneció bajo las reglas de Dios, siguió la ley y vivió modestamente sin resultado alguno. Kirei no podía encontrar mayor placer que el dolor de los demás, y, aunque las enseñanzas de la iglesia prohibían la inmoralidad, la inmoralidad era todo lo que tenía en ese momento.

No había angustia alguna en esta realización porque siempre había buscado algo que nunca había existido. Ya que no había nada perdido, no había nada qué lamentar. Mientras maduraba, a Kirei solo le preocupaba el "¿Por qué?" detrás de sí mismo. Este se preguntaba sobre la naturaleza de su propia existencia, sobre que si el mundo odiaba el mal, entonces cuál era el propósito de algo que nunca había querido que se le diera vida. Aquellos con una deficiencia no deberían nacer, sin embargo, existían seres con el destino de ser odiados y morir. Kirei deseaba conocer el crimen detrás de su existencia, la pura y simple pregunta de "¿por qué?", con un gran sentimiento de ira hacia algo desconocido que se encontraba detrás de su recompensa de años de angustia y devoción ciega y que no era la salvación.

Kirei asistió al Colegio Teológico de Manresa, San Ignacio, donde se saltó dos grados y actuó como presidente del consejo estudiantil. Se graduó en 1981, y, aunque podría haberse convertido en un ministro cardinal con sus antecedentes, este se centró en el interior de la Iglesia. Kirei ingresó al seminario a la edad de veintidós años, recibiendo ese mismo año un segundo bautismo para graduarse de aprendiz a un Ejecutor íntegro que podía operar de manera independiente. Durante su tiempo allí, se trasladó tres veces a diferentes departamentos, terminando finalmente en la Asamblea del Octavo Sacramento junto a su padre.

Debido a su naturaleza retorcida, Kirei deseaba tener una familia en un intento por obtener un sentido normal de sí mismo. Después de todos sus anteriores intentos, su última oportunidad era una mujer, bajo la creencia de que cada ser humano desea amar a alguien del sexo opuesto, tener una familia y morir pacíficamente. Él no era la excepción, pero lo deseaba sin sentir verdadera fascinación por ello. Este conoció y contrajo matrimonio con Claudia Hortensia mientras aún se encontraba realizando su deber de juzgar a los herejes; no obstante poco tiempo después abandonó voluntariamente su puesto en el seminario y el camino para convertirse en sacerdote oficial.

La mujer que eligió no tenía futuro, pues padecía de una enfermedad terminal y le quedaban pocos años de vida. Kirei no sabía si la eligió por eso o si esa había sido su única opción. Este intentó amarla para obtener la felicidad, con ella realmente amándolo y llegando incluso a dar a luz a su hija, Caren Hortensia. Su tiempo juntos solo duró dos años, y no fue capaz de cambiarlo en lo absoluto. Kirei obtuvo felicidad del sufrimiento de su esposa y la desesperación de su hija; cuanto más trataba de amar, más lo salvaban sus sufrimientos. Esto no lo hizo sufrir, y Kirei sigue sin saber si alguna vez sufrió al respecto. Lo único que sabía es que cuanto más su esposa intentaba curarlo, más deseaba verla afligida.

Kirei sostiene que, incluso si ella era enfermiza, esta en realidad era una santa para él. Su fidelidad y cuán profundamente ella entendía su ira no podía ser cuestionada. El grado en que Claudia lo entendió e intentó curarlo estaba más allá de cualquier ser humano, pero ni ella era capaz de llenar el vacío en él. Lleno de desesperación por este hecho, este llegó a la conclusión de que su nacimiento y existencia eran un tipo de error, por lo que era mejor desaparecer. Kirei fue a decirle adiós antes de morir, ya que era un deber natural decirle a ella, a quien hizo su esposa como un experimento, sobre su final. Al entrar a su habitación, donde esta estaba muriendo y compuesta solo de piel y huesos, Kirei le transmitió el simple hecho de que "no podía amarla".

En su último intento de demostrarle que podía amar y que merecía vivir, Claudia se quitó la vida tras responder: "No, tú me quieres". Creyendo que su muerte le traería tristeza, esta estaba feliz de verlo llorar, sonriéndole antes de finalmente morir. No obstante, esa era solo la forma en que ella lo veía, pues en lugar de llorar por su muerte, Kirei estaba triste de haber perdido la oportunidad de matarla y disfrutar de su muerte. Él salió silenciosamente de la habitación y dejó de buscar la salvación por completo. Su hija fue puesta bajo la custodia de los parientes de su madre, y este, en lugar de suicidarse, trabajó para la Asamblea del Octavo Sacramento concentrándose en el entrenamiento como Ejecutor.

Por la noche, tres días después y tres años antes de la Cuarta Guerra del Santo Grial, Kirei descubrió el patrón superficial de sus Hechizos de Comando. Al consultar a su padre, Risei lo llevó inmediatamente a Turín para encontrarse con Tokiomi Tohsaka la mañana siguiente. Incluso si no podía entender por qué había sido seleccionado, pues carecía del sentido de "propósito", ideales o aspiraciones, Kirei recibió instrucciones de su padre de ser transferido temporalmente de la Santa Iglesia a la Asociación de Hechicería para ser entrenado bajo la tutela de Tokiomi. Kirei conoció a la Tohsaka durante ese tiempo, disgustándole a la hija de Tokiomi, Rin Tohsaka.

AparienciaEditar

Kirei usa vestimentas simples y una cruz dorada alrededor de su cuello durante la Cuarta Guerra del Santo Grial, usando una sotana a partir de la Quinta Guerra del Santo Grial. Como participante de la Cuarta Guerra del Santo Grial a la edad de 28 se le nota bastante alto, con 185cm a mediados de sus veinte años, y experimentando un crecimiento anormal de 8 centímetros a 193cm después de la Cuarta Guerra del Santo Grial por una razón desconocida.

PersonalidadEditar

Desconocido por todos los que lo rodean, Kirei nació defectuoso, poseyendo una mente retorcida desde su nacimiento. Él es una persona malvada, pero no un villano. Desviado, pero no inhumano. Este no está sano, pero tampoco loco. A pesar de sus logros personales, Kirei nunca sintió satisfacción. A pesar de sus mejores esfuerzos, este no pudo disfrutar de las cosas en las que los demás encontraban felicidad, y en cambio sintiéndose atraído por emociones negativas como el dolor ajeno. Kirei puede actuar como una persona normal, incluso trayendo orgullo a su padre, pero intrínsecamente él no puede entender a los demás o a las cosas que ellos perciben como "hermosas".

Él es muy similar a Shirou en que es un ser humano vacío sin un sentido claro de sí mismo, pudiendo decirse que Kirei es el extremo opuesto de Shirou. Si Archer es un ligero relieve de los defectos de Shirou, podría decirse que Kotomine es el muro que expone esos defectos a la oscuridad. Kirei también persiguió fervientemente a Kiritsugu al creer erróneamente que poseía el mismo vacío que él.

Cuarta Guerra del Santo GrialEditar

Tras conocer por primera vez su defecto cuando era un niño, Kirei intentó corregirlo a través de varios métodos porque creía que no estaba de acuerdo con el mundo. Este no tenía nada que pudiera llamarse "sentido de propósito" como su padre o su maestro, por lo que no podía considerar una idea noble, encontrar consuelo en cualquier búsqueda, o encontrar consuelo en el placer. Aunque todavía creía en Dios, carecía de la madurez para percibirlo, y solo sentía que había una existencia suprema, aún aferrándose a la pequeña esperanza de que la palabra de Dios lo llevaría a la verdad suprema y lo salvaría.

Él ya sabía dentro de sí mismo que la salvación ya no vendría del amor de Dios para alguien como él, alejado del sentido de los valores que posee el mundo ordinario. Incapaz de descubrir una pasión para arrojarse, fue llevado al masoquismo en su desesperación, forjando su cuerpo bajo torturas y convirtiéndose en el orgullo de Risei por su devoción y piedad percibidas. Kirei estaba avergonzado por el malentendido de Risei, el cual ni siquiera una pena de vergüenza por toda la vida podría corregir.

Después de más de veinte años y varios métodos, incluido el intento de tener una familia, este se dio cuenta de que su naturaleza era inmutable. Ni siquiera su esposa podría entender de cuánto carecía, y aunque había planeado suicidarse antes de la muerte de su esposa, Kirei decidió dedicar su tiempo a seguir las órdenes de la Iglesia sin hacer caso a sus inclinaciones. Siempre tranquilo y serio, había llegado a creer que la alegría en sí misma era un pecado y, creyendo que encontrar el gozo dentro y fuera del dolor ajeno era monstruoso e inhumano, condenó las mimas atrocidades que más tarde realizaría.

Kirei estaba confundido respecto a por qué fue elegido como Master por el Santo Grial, pues carecía de sentido de propósito, ideales o aspiración alguna. Debería haber muchas otras personas capaces de apoyar a Tokiomi, por lo que creía que esa explicación era falsa. El Santo Grial lo había elegido a él, lo cual era una inconsistencia preocupante en el sentido de que alguien como él no tenía ninguna razón para necesitar una "máquina de los deseos omnipotente".

Tras encontrarse a sí mismo en Gilgamesh, él acepta por completo la alegría que obtiene de la miseria de los demás.

Quinta Guerra del Santo GrialEditar

Kirei ha encontrado que la parte más agradable del año es su misa celebrada la noche del 31 de diciembre. El evento le permite arruinar el año pasado y el siguiente al mismo tiempo en un lapso de medio día. Es extraño que las personas reunidas, aunque reducidas a un estado de "lamento incluso haber nacido" gracias a él, estén todas agradecidas con el Padre Kotomine. Si bien sus palabras harán que las personas se depriman, este dará consejos beneficiosos.

Al conocer la verdadera naturaleza del Santo Grial, siendo él el primero que podría tener acceso a un deseo, se preocupa poco por este hecho. Kirei está más interesado en los resultados de los deseos hechos sobre un artefacto contaminado, especialmente los de los individuos que poseen almas puras o buenas intenciones.

Él tiene sentimientos encontrados sobre la muerte de su esposa. Si bien ya no puede recordar su voz o su rostro, este a veces piensa "yo quería matarla", pero no sabe si ese pensamiento le da placer o dolor por querer matar a la persona que amaba con sus propias manos. Lo mantiene como algo que debería permanecer oculto, ya que su muerte no había tenido sentido. La devoción de su esposa no había podido cambiarlo, pero él no quiere considerar que su muerte haya sido en vano. Kirei dejó de buscar respuestas después de ese punto; y este incluso llega a advertirle a Shirou que no mate a una persona que haya salvado si esa persona es mujer porque "tenerla muriendo frente a ti te golpea bastante duro".

Si bien Kirei carece de deseos mundanos normales, él todavía es un ser vivo y, por lo tanto, es atormentado por necesidades fisiológicos, siendo la principal el alimento. Este reconoce comer como un deseo, pero solo como una necesidad para la supervivencia. El acto de comer es simplemente el procedimiento de colocar alimentos en el estómago para evitar que se vacíe. Durante sus diversas misiones internacionales, este ha probado varios platillos de Oriente y Occidente, y aunque alguna vez anticipó que alguno de ellos podría llenar verdaderamente el vacío de su corazón, descubrió que era un esfuerzo fútil. Si bien se les puede llamar deliciosos y abundantes, estos nunca le dieron ningún sentido de satisfacción a su corazón. Actuando mecánico, Kirei solo podía poner los platos servidos en su boca para llenar su estómago y abandonar su asiento sin ninguna emoción.

Kireimapo

Kirei comiendo mapo tofu.

Este no tenía expectativas sobre el sabor de la comida hasta que probó involuntariamente el mapo tofu de Hongyu Feast Hall de Fuyuki: Taishan. Ese mapo tofu específico es el único capaz de tocar su corazón y el único manjar que reconoce. Si bien parece un simple platillo desordenado con chiles amontonados en la parte superior, Kirei está enamorado de lo picante del platillo y el estimulante chasquido en la lengua que le da un sabor indescriptible. Él cree que lo picante debe ser la mejor experiencia del sentido del gusto. Coloca varios pedidos de antemano y come con el suficiente fervor como para comenzar a sudar, a un ritmo tan rápido que ni siquiera se detiene para beber.

RolEditar

Fate/ZeroEditar

Fate/stay nightEditar

FateEditar

Unlimited Blade WorksEditar

Heaven's FeelEditar

Fate/hollow ataraxiaEditar

Fate/unlimited codesEditar

Fate/tigger colosseumEditar

Fate/kaleid liner PRISMA☆ILLYA 3rei!!Editar

Fate/Grand OrderEditar

Otras aparicionesEditar

HabilidadesEditar

CombateEditar

BajiquanEditar

Llaves NegrasEditar

Angra MainyuEditar

HechiceríaEditar

Contratos con ServantsEditar

Sanación EspiritualEditar

Rito de BautismoEditar

Hechizos de ComandoEditar

Creación y concepciónEditar